miércoles, 11 de noviembre de 2015
Introducción del Blog
Hola, somos los alumnos del Ipem N° 82 Santiago Penna, y estamos haciendo un estudio de la perdida de bosques nativos en Córdoba, a continuación está la información y datos obtenidos.
Pérdidas de bosques nativos en Córdoba
Las causas de la siguiente problemática son: La tala
para la leña, el sobre pastoreo, el fuego, el avance de las fronteras agrícolas,
la ganadería y el crecimiento de las urbanizaciones.
La tasa de deforestación en Córdoba es una de las más
altas del mundo. En el año 2010 quedaba apenas un 20 % del monte cerrado que
había 10 años antes.
Durante los últimos 100 años se ha perdido la mayor
parte de la superficie que ocupaban los bosques y es alarmante la tasa de
deforestación que ha registrado Córdoba en los últimos 15 años.
En el norte y oeste cordobés, dónde más bosque nativo
subsiste, en 2010 quedaba apenas un 20 % del monte cerrado que había 10 años
antes (de 557 mil hectáreas en el año 1999 a sólo 113 mil en 2010).
En sólo 6 años – Entre 2004 y 2010 – se redujo un 40 %
de bosques que había en 1900 en esas áreas. Ahora, sólo entre 2004 y 2010, se
perdió el 40 % de aquel ya muy escaso 10 % remanente.
En las amplísimas llanuras del centro y sur cordobés, el
bosque es apenas un recuerdo en fotos en blanco y negro.
Se estima que hoy no quedan más de 10 mil hectáreas en
total en muy pequeños reductos, sobre todo en el extremo sur.
Se ve menos bosque, pero además, donde lo hay es más
“manchado” que años atrás “o sea que hubo mucho desmonte parcial”.
Ambiente de Córdoba detectó muchos menos desmontes
ilegales que los que realmente se produjeron, y que las multas o sanciones no
surtieron suficiente efecto. Se ve claramente que las leyes no se cumplen, o no
se las hace cumplir.
La secuencia actualizada de relevamientos sobre el norte
y oeste provincial muestran que en los últimos 30 años se duplicó la superficie
de suelo destinada a uso cultural (agropecuario o urbano), que pasó del 26 % al
49 % del total. Mientras, el bosque cerrado, que representaba el 33 % en 1979,
ocupaba sólo el 5 % en 2010.
Un dilema que enfrenta la protección de bosques es que
en su mayoría ocupan campos privados. No es sencillo exigir a un propietario
que lo preserve y condicionarlo a que no pueda realizar las tareas productivas
que se proponga. No se trata aquí de rescatar
una mirada romántica sobre el monte natural, sino de preguntarse si esta
provincia está en condiciones de seguir perdiendo biodiversidad mientras aumenta
su ritmo de desertificación o de incrementar la erosión de sus suelos y con
ello “los campos que vuelan” por tormentas de tierra. O de ignorar los riesgos
de mayores inundaciones ante crecidas no contenidas por suelos erosionados.
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